Pitonisa

Pitonisa

Letras

Pitonisa, pitonisa, pi pi pi pi tiqui tiqui ti

Yo soy maga y sirena, 
y querub y pitonisa,
Canto como canta el ave,
Como las ramas se agitan.

soy maga y sirena, 
y querub y pitonisa,
soy maga y sirena, 
y querub y pitonisa,

Canto porque existo y siento,
Porque lo bello me admira,
Porque lo bello me encanta,
Porque lo malo me irrita. 

Canto por
canto por

Canto por, canto por, canto por

Canto porque ve mi mente
Concordancias infinitas,
Y placeres misteriosos,
Y verdades escondidas. 

Canto por

Concordancias infinitas,
Y verdades escondidas. 
Concordancias infinitas.

Pitonisa, Pitonisa, pi pi pi pi Pitonisa, 

Canto por

Pitonisa, Pitonisa, pi pi pi pi Pitonisa, 

Canto por

Pitonisa, Pitonisa, pi pi pi pi Pitonisa

Canto por.

 

Poema original

Contestando a otro de una señorita

 

No soy maga ni sirena,
Ni querub ni pitonisa,
Como en tus versos galanos
Me llamas hoy, bella niña.
Gertrudis tengo por nombre,
Cual recibido en la pila;
Me dice Tula mi madre,
Y mis amigos la imitan.
Prescinde, pues, te lo ruego,
De las Safos y Corinas,
Y simplemente me nombra
Gertrudis, Tula o amiga.
Amiga, sí; que aunque tanto
Contra tu sexo te indignas,
Y de maligno lo acusas
Y de envidioso lo tildas,
En mí pretendo probarte
Que hay en almas femeninas,
Para lo hermoso entusiasmo,
Para lo bueno justicia.
Naturaleza madrastra
No fue (lo ves en ti misma)
Con la mitad de la especie
Que la razón ilumina.
No son las fuerzas corpóreas
De las del alma medida,
No se encumbra el pensamiento
Por el vigor de las fibras.
Perdona, pues, si no acato
Aquel fallo que me intimas;
Como no acepto el elogio
En que lo envuelves benigna.
No, no aliento ambición noble,
Como engañada imaginas,
De que en páginas de gloria
Mi humilde nombre se escriba.
Canto como canta el ave,
Como las ramas se agitan,
Como las fuentes murmuran,
Como las auras suspiran.
Canto porque al cielo plugo
Darme el estro que me anima;
Como dio brillo a los astros,
Como dio al orbe armonías.
Canto porque hay en mi pecho
Secretas cuerdas que vibran
A cada afecto del alma,
A cada azar de la vida.
Canto porque hay luz y sombras,
Porque hay pesar y alegría,
Porque hay temor y esperanza,
Porque hay amor y hay perfidia.
Canto porque existo y siento,
Porque lo bello me admira,
Porque lo bello me encanta,
Porque lo malo me irrita.
Canto porque ve mi mente
Concordancias infinitas,
Y placeres misteriosos,
Y verdades escondidas.
Canto porque hay en los seres
Sus condiciones precisas:
Corre el agua, vuela el ave,
Silba el viento, y el sol brilla.
Canto sin saber yo propia
Lo que el canto significa,
Y si al mundo, que lo escucha,
Asombro o lástima inspira.
El ruiseñor no ambiciona
Que lo aplaudan cuando trina
Latidos son de su seno
Sus nocturnas melodías.
Modera, pues, tu alabanza,
Y de mi frente retira
La inmarchitable corona
Que tu amor me pronostica.
Premiando nobles esfuerzos,
Sienes más heroicas ciña;
Que yo al cantar solo cumplo
La condición de mi vida.

Adaptación del poema “Romance (Contestando a otra señorita)”, que contiene el fragmento “No soy maga ni sirena… ni querub ni pitonisa”, incluido por primera vez en una edición de sus obras líricas en 1869.

 

GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA (LA AVELLANEDA)

 

(23 de marzo de 1814 – 1 de febrero de 1873)
Camagüey (Cuba) – Madrid (España)

 

Poeta y narradora romántica, fue una de las intelectuales más brillantes del siglo XIX en lengua castellana. Escribió sobre el amor, la pasión, el exilio y la libertad femenina con una voz poderosa y desacomplejada. Su novela Sab está considerada el primer texto abolicionista de la historia. Defendió abiertamente el derecho de las mujeres a la creación y al reconocimiento intelectual, algo que le generó resistencias y exclusiones institucionales. Admirada en vida y considerada en su tiempo la segunda mujer más famosa del país, solo por detrás de la reina Isabel II, que fue su amiga y mecenas. A pesar de su fama y reconocimiento social, sus peticiones para entrar en la RAE fueron rechazadas sistemáticamente, y aún tendría que pasar un siglo antes de que una mujer fuese admitida. Hoy es considerada una figura clave del romanticismo y del pensamiento feminista temprano, pero todavía no se estudia en las escuelas como sí se estudia a sus coetáneos masculinos.